Este peluche oficial de alta gama aporta un toque de ternura y magia directamente inspirado en el universo poético del Studio Ghibli. Este peluche de colección rinde homenaje al compañero más fiel y carismático de la cultura pop japonesa.
El modelo incorpora las características estilísticas únicas de la colección japonesa Komorebi, famosa por la delicadeza de sus acabados y su aspecto natural. Este peluche captura con absoluta fidelidad la silueta esbelta y elegante del famoso gato negro. Su textura de suave felpa de poliéster ofrece una experiencia táctil de gran ternura, ideal para momentos de mimos o para decorar un espacio con poesía.
El peluche cuida sus rasgos físicos distintivos con sus grandes y expresivos ojos blancos, sus orejas rosas erguidas y sus finos bigotes bordados, que le confieren una mirada especialmente viva. Su fabricación a partir de fibras de poliéster de alta calidad garantiza una excelente durabilidad y una gran suavidad al tacto. Diseñado tanto para decorar una estantería de coleccionista, adornar una habitación infantil o acompañar a grandes y pequeños en el día a día, este objeto de colección se entrega con su etiqueta oficial de Ghibli en cartón.
Características técnicas
- Fabricante: Semic / Semic Studio
- Gama: Peluche Komorebi
- Referencia del proveedor: S-6191
- Licencia: Studio Ghibli
- Sublicencia: Kiki, la pequeña bruja (Kiki's Delivery Service)
- Personaje: Jiji
- Materiales: 100 % fibras de poliéster (tejido exterior y relleno)
- Tipo de producto: Peluche de colección mullido
- Código EAN: 3760372331665
- Tipo de embalaje: Etiqueta de licencia oficial cosida y etiqueta de cartón
Origen y trasfondo del personaje (Lore)
En la obra maestra de Hayao Miyazaki estrenada en 1989, «Kiki: La pequeña bruja», Jiji es el gato negro parlante y el confidente inseparable de la joven Kiki. La acompaña en la tradición familiar que consiste en abandonar su hogar durante un año para perfeccionar su formación como bruja en una nueva ciudad. Dotado de una personalidad prudente, un poco sarcástica pero profundamente entrañable, Jiji suele actuar como la voz de la razón frente a los impulsos de su dueña. Su relación tan estrecha con Kiki es el eje central de la película, simbolizando el paso de la infancia a la edad adulta. Esta versión de Komorebi celebra a la perfección la complicidad, la picardía y el encanto atemporal de este personaje de culto de la animación japonesa.